Educación en CONTEXTO DE ENCIERRO
En las escuelas de
cárceles, los tiempos institucionales escolares se vinculan estrechamente con
los de la institución carcelaria, y en muchos casos se subordina a ellos
afectando la continuidad pedagógica y la lógica propia que se pretende
instalar.
La Ley de Educación Nacional
(2006) tiene en cuenta el carácter circunstancial de la educación en contextos de
encierro, contraponiéndose a las conjeturadas de una identidad inamovible e
inalterable de los sujetos bajo esa condición. No obstante, autores como
Herrera (2008), indican que “(educar en contextos de encierro)… puede
transformarse en una acción para la liberación –inclusive en el encierro– o una
parte más del aparato disciplinador y moralizador de aquellos ‘violentos’,
‘peligrosos’, ‘inmorales’”.
En Argentina, varios autores
del campo educativo y jurídico disputan si la educación en contexto de encierro
es un favor o un derecho ya que, el que estudia dentro de la cárcel tiene la
posibilidad de reducción de la pena. El brindar educación es siempre un espacio
de creación de oportunidades nuevas, de apertura y que posiblemente los sujetos
privados de su libertad no han experimentado anteriormente. Entonces,
cualquiera sea el motivo que lo movilice debe ser valorado positivamente.
Pablo Martinis (2006) afirma
que socialmente se ha sostenido un discurso, en el cual el niño, adolescente o
joven inmerso en situaciones económicas o culturales desfavorables se convierte
en un sujeto ineducable y peligroso. En este contexto se asume la “diferencia”
natural, hereditaria e innata como fundamento de la desigualdad social, que es
masivamente naturalizada. La lectura social, a partir de la justificación de la
desigualdad conduce, en palabras de Martinis, al encadenamiento “niño pobre =
niño carente = fracaso escolar = sujeto en riesgo = sujeto peligroso =
delincuente”.
A la situación de exclusión
social y económica planteada, se agrega el impacto del encierro que afecta no
sólo en el plano de lo físico sino también en la subjetividad de las personas y
de los grupos.
Cómo funciona hoy la escuela en contexto de encierro
Las escuelas pertenecen a la
Dirección General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires. Es
decir, escuelas públicas dentro del penal y por lo tanto, los docentes
pertenecen a la Dirección General de Escuelas. En todas las unidades penales
hay escuelas primaria, secundaria y el certificado es oficial. En algunos
penales existen también estudios de nivel superior.
Información extraída de la
entrevista a la profesora Ester Cohen, docente del CENS del complejo
penitenciario de Florencio Varela.
En la cárcel de F. Varela hay
6 unidades con 700 plazas y hay 1500 personas por unidad.
Acceden a la escuela primaria
alrededor de 100 personas y 100 a secundario-
¿Cómo se accede?
Es un derecho por lo tanto,
cualquier persona que está presa tiene derecho a la educación, pero en la realidad
se complica porque la infraestructura lo provee el servicio penitenciario y
generalmente las aulas son chicas y de muchos años. El horario es de 8:30 hs. a
12 hs. y de 13:30 hs. a 17hs.
Entre 2009 a 2015 hubo un gran
impulso hacia la educación en contextos de encierro, se armaron aulas dónde no
había, hubo programas de bibliotecas abiertas, se donaron libros, hubo un
programa “tutores socio-educativos” para pabellones de máxima vulnerabilidad.
En 2016 la modalidad de
educación en contextos de encierro y se la incluyo en la rama de adulto, el
CENS. Lo que se trató de hacer fue igualar, pero no se tuvo en cuenta que la
cárcel no es una escuela.
Para tomar cargo se hace
mediante el listado oficial de adultos. Muchas veces toman docentes recién
recibidos y sin ninguna preparación o capacitación previa.

Comentarios
Publicar un comentario